Oporto, un amor de fin de semana

Si Lisboa es una maravilla Oporto no se queda atrás. La segunda ciudad más importante de Portugal es perfecta para visitarla en fin de semana, tiempo más que suficiente para poder volver a casa con una idea general pero con ganas de visitarla de nuevo pronto.

Si viajas desde Madrid encontrarás bastantes compañías low cost con las que volar a Oporto por menos de 60 euros. Para los que tengan coche el viaje puede ser aún más interesante, ya que tendrán la libertad de parar a visitar ciudades como Braga o Guimaraes. El tren y el bus, aunque algo más cansados, también son otra opción moderada de precio.

Las posibilidades para alojarse son múltiples. Además de los hoteles y hostales, el creciente turismo de Oporto ha aumentado el número de apartamentos y viviendas de alquiler vacacional. En cualquiera de las conocidas webs de empresas de alquiler encontraréis opciones que permiten dormir en Oporto por menos de 30 euros la noche.

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Qué ver en Oporto

Oporto es una ciudad que se puede ver perfectamente en un par de días. Pasear es la mejor forma de disfrutar la ciudad, y aunque puede visitarse sin problema con la ayuda de una guía de viaje o con mera información que encontremos en un punto turístico, nosotros decidimos hacer un Free Tour. De las distintas empresas que se ofertan elegimos Porto Free Tour.

Hicimos el tour el segundo día que estábamos allí. Es recomendable hacerlo el primer o segundo día, ya que los consejos y curiosidades que ofrece la guía te abren los ojos a una ciudad distinta. A nosotros nos recogió Sofía e hicimos el tour un grupo de tan solo cuatro personas. Estuvimos cerca de tres horas recorriendo la ciudad, un tiempo perfecto para ver los distintos barrios.

Pasear y disfrutar de las calles, las fachadas de las casas con sus azulejos coloridos, la ropa colgada en los tendederos o incluso los graffitis que se dejan entrever en los espacios más insospechados es una de las maravillas que ofrece Oporto. Punto y aparte son los edificios con fachadas modernistas. Hasta la casa más vieja y hecha trozos tiene una ventana o una barandilla por la que volverse loco.sin-titulo-4760

Entre los lugares indispensables que visitar se encuentran la estación de tren, las innumerables iglesias (entrad a todas que cada una tiene su aquel), el Centro Portugués de Fotografía, antigua cárcel, y la torre de los clérigos que por tres euros permite disfrutar de una panorámica preciosa de la ciudad. No hay que olvidarse tampoco de dejar atrás el vértigo y cruzar el Puente Luis I por la parte superior. La vista bien vale la pena. sin-titulo-4848

Los amantes de la literatura no podrán saltarse la librería Lello e Irmao, lugar en el que la escritora J. K Rowling se inspiró para escribir algunos pasajes de Harry Portter. La librería es realmente preciosa, pero lamentablemente la afluencia de visitantes hace que resulte imposible ya no hacerse la típica foto, sino disfrutar de su belleza. Para entrar hay que pagar 3 euros, que se descuentan si realizas una compra, y en ocasiones soportar colas de hasta media hora.

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La calle Galería de París y sus paralelas albergan los mejores cafés y pubs de la ciudad. Si podéis, no os perdáis el café Galería de París, un lugar tranquilo y con buena música en el que poder tomarse un té o un cocktail con una decoración especial. En la misma calle encontraréis la tienda A vida Portuguesa, una antigua tienda de toallas convertida en un espacio revival de las tradiciones portuguesas (si no hubiese llevado una maleta tan pequeña me hubiese hecho con la tienda entera).

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Visita obligada en la ciudad son las bodegas que se encuentran en la localidad frente a Oporto: Vila Nova de Gaia. De entre las distintas bodegas decidimos visitar las Bodegas Ferreira, recomendados por Sofía. El precio de la entrada son 6 euros con los que tienes derecho a visita guiada y degustación de dos vinos blanco y rubi.

La bodega, creada en el siglo XVII por una familia de viticultores del Douro, fue gestionada por Antónia Ferreira, quien jugó un papel decisivo en la historia de la marca y de la ciudad.

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Gastronomía en Oporto

La gastronomía es uno de los puntos fuertes de Portugal. Además de comer bien, no pagarás una fortuna. Por mi experiencia si buscas bien puedes almorzar en un restaurante normal de Oporto por unos 7 euros (un plato, cervecita y postre) y la cuenta no sube mucho más si vas a un sitio algo más sofisticado o turístico.

Entre los platos típicos es imposible saltarse el bacalao y la francesinha (no apto para vegetarianos o veganos). Si bien el bacalao es la comida característica de Portugal y es fácil de encontrar en los restaurantes, la francesinha lo es de la región de Oporto y por su contundencia no es recomendable comerlo en cualquier sitio. Nuestra guía nos recomendó el Café Santiago (Rua Passos Manuel, 226) bar mítico que en la misma calle tiene el “Café Santiago F”. El café es frecuentado por portuenses y turistas y aunque tiene una carta extensa el 90% de los asistentes piden francesinha.

¿Qué es la francesinha? Ni más ni menos que un sandwich de jamón cocido, filete de ternera, salchicha, longaniza y mortadela. Todo ello cubierto de queso en loncha gratinado y coronado con un huevo. El sandwich va gratinado y acompañado de una salsa de cerveza y tomate con patatas. Por suerte, también puede pedirse media francesinha, más que suficiente en mi caso, y el precio no supera los 10 euros.

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Para cenar o almorzar es recomendable pasarse por Tasca Caseira (Rua das Taipas 8), algo más frecuentado por turistas pero con una cocina tradicional espectacular. En esa misma calle puede encontrarse As 7 maravilhas que no pude visitar pero que tenía muy buena pinta.

Si eres un amante de las hamburguesas no te vayas de Oporto sin probar las de DeGema (Rua Do Almada 253), una hamburguesería muy céntrica con una decoración divertida que, a pesar de llevar abierta pocos meses, ya cuenta con una gran fama en la ciudad. Además, puedes acompañar tu hamburguesa con cerveza artesanal y la cuenta no subirá a más de 10 euros cabeza.

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Para variar algo, si vas a Oporto y te apetece cenar en un restaurante japonés te recomiendo el 3 Hyôshi, (Travessa do Carmo, nº 5) cerca de la plaza de la Universidad. Imperdonable saltarse el Sakamushi, almejas con shake que tienen un regusto picante que engancha. El camarero, Pedro, fue súper amable y aunque pequeñito el sitio es encantador. El precio es más elevado que la media portuguesa, pero nada indecoroso: por unos 18 euros cabeza se cena perfectamente.

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